martes, 2 de mayo de 2017

Curro Piñana




Curro Piñana acaba de ser el pregonero de Caravaca de la Cruz, un pregón lleno de sorpresas, y aprovechando que los caballos del vino están de plena actualidad, le hacemos unas preguntas:

¿Quién te inspira Curro? 

Mi carrera comenzó desde muy pequeño y en realidad se ha convertido en parte indisoluble de mi vida personal . No sabría vivir sin Curro Piñana. Eso hace que sean infinidad de cosas las que me inspiran; desde lo cotidiano a los detalles más llenos de ternura o un poema que, de repente, cae en mis manos y es capaz de resumir y reflejar toda una filosofía de vida en unos cuantos versos.

¿Por qué y como llegaste a ser cantaor de flamenco?

Yo pienso que era algo q el destino me tenía reservado. En casa casi todos somos músicos y en mi caso, un día llegué con siete añitos a casa cantando y a partir de ahí,  entré en un laberinto de ilusiones que siempre se han ido alimentando con la fuerza arrolladora de esta música

¿ A cuantos poetas has cantado? 

La poesía siempre ha sido mi verdadero campo de batalla.  Con ella he aprendido a guerrear y a pelear con los sentimientos más profundos a los que se enfrenta el ser humano. Por citarte tan sólo algunos; San Juan de la Cruz, Santa Teresa,  Ibn Arabí,  Ibn Gabirol,  Miguel Hernández,  Jorge Guillén,  Borges,  Pedro Salinas,  Pessoa,  Bécquer y un largo que me queda por descubrir.

Si pudieras elegir una canción de todas las que has cantado: ¿Con cual te quedarías?

Una petenera que se llama "Mi amor es siempre nuevo" y que pertenece a mi primer disco "De lo humano y lo divino"

Y por último y no menos importante: ¿ Qué artistas le han influenciado para entender el cante?

En primer lugar mi abuelo, el maestro Antonio  Piñana Segado. Luego son muchos los que han ido confirmando una estética y una línea estilística; Morente, Chacón,  Marchena,  Niña de los Peines,  Mairena..por citar algunos. Te diría que el artista flamenco es un ser que, en ocasiones,  se va forjando a través del tiempo y ese espacio necesario va tomando forma con lo anterior. Hay una frase que me gusta usarla mucho en estos casos; " si no se avanza recordando, se tropieza".

Para terminar , me gustaría saludar a todos tus lectores y animarlos a que se acerquen al flamenco ligeros de equipaje para que puedan sentir el pellizco de un cante , y llevarse toda la emoción del mundo en un sólo instante.

Gracias

sábado, 11 de febrero de 2017

Los hermanos Martínez Cava



¿Cómo os disteis cuenta de vuestra vocación por la imaginería? Más que vocación, en realidad todo surgió de nuestro deseo de tener reproducidos los pasos que ante nosotros veíamos procesionar de niños, empezó como un hobby y al paso de los años de aprendizaje.. tras alcanzar mayor calidad en las imágenes que realizábamos empezaron a surgir encargos, el primero vino de la Cofradía de San Antón de nuestro barrio, poco a poco fuimos dando cuenta de que nuestro trabajo iba despertando el interés de la gente y un día nos dijeron.. ¿no habéis pensado en dedicaros a la imaginería? Y todo en verdad surgió así convirtiéndose en nuestra pasión y amor a este oficio ¿Cuales son vuestras principales obras? La verdad no sabríamos destacar ninguna como principal obra, en todas las imágenes que realizamos ponemos todo empeño y dedicación. El cariño para todas es enorme tanto a modo particular como imagen de culto al público, por destacar alguna que nos hizo especial ilusión fue la imagen de santo Domingo de Guzmán, talla en madera para la iglesia conventual de Santa Ana, con motivo del DCCC aniversario de la orden Dominica
¿Qué proyectos tenéis? Gracias a Dios tenemos varios proyectos importantes. Pero en este año recibimos una alegría enorme y un reto a la vez tras llegar a nosotros un encargo para debutar en la semana Santa de Murcia . Se trata de la Santísima Trinidad para la Archicofradía del resucitado, un proyecto que llevan a cabo David de Andrés Serrano y Ángel Javier García Gomez que tuvieron a bien confiarnos este gran proyecto, algo de lo que siempre les estaremos eternamente agradecidos por volcar su plena confianza en nosotros, para todo lo que conlleva crear una nueva hermandad a parte del grupo escultórico, diseño y talla del trono como del mismo estandarte, a lo igual que agradecemos de todo corazón a la Archicofradía del Resucitado por haber hecho de este proyecto una realidad, está previsto para el año 2019 podamos ver este nuevo paso por las calles de Murcia. ¿Cuánto tiempo tardáis en realizar un encargo?
Pues según la magnitud de la obra, si es talla completa o de vestir, ambas opciones llevan su tiempo, la imagen de vestir siempre parece que pueda ser más "fácil", pero en este caso y más cuando se trata de una réplica a pequeño formato conlleva muchos cuidados, el guardar una proporción con la imagen en cuanto al bordado si así lo lleva, como joyas y pelucas, el buscar entre abalorios para crear las joyas a escala tan diminuta, el hacer la peluca con sus tirabuzones a escala, realmente son incluso la que más tiempo se suelen llevar por lo minucioso, en cuanto una talla si es una anatomía, o va estofada. Pues nos pueda llevar un mínimo de cuatro meses para que una imagen termine bien acabada, aunque siempre trabajamos varios trabajos a la vez por eso no existe en verdad un tiempo determinado si no lo que la imagen pida.

¿Qué encargo ha sido el que más os ha emocionado? La emoción cada vez que entregamos un trabajo está presente, siempre van acompañadas de historias muy bonitas de la persona que la encarga con su imagen de devoción que anhelan tener reproducida, casos como antes de ir al trabajo encomendarse a esa imagen y rezarle para que todo vaya bien en su trabajo, venerarlas a diario, ese es verdaderamente el cometido de un escultor, que las imágenes que realiza muevan a la piedad y a la oración. Destacaríamos una entrega que fue la que más nos emocionó, se trata de la réplica del niño de las hijas de Jerusalén de Gonzalez Moreno, de la Archicofradía de la Sangre de Murcia, de gran formato en la cual precisamente por ello nos vimos en dificultad a la hora de cocer la imagen, peligrando así la entrega de la misma, gracias a Dios conseguimos encontrar la solución al problema y el Niño estuvo para dicho día, y cuando la señora vio por primera vez a su niño rompió a llorar ante él, esa satisfacción sólo la sabe el que lo vive, es algo inenarrable la emoción que se siente, y compensa todos lo desvelos y horas de trabajo.

domingo, 29 de enero de 2017

Hacer un Esquilache: Vestimenta y seguridad.







Leopoldo de Gregorio fue un noble siciliano que gobernó bajo el reinado de Carlos III, con el sobrenombre de Marqués de Esquilache. Junto a otros nobles ilustrados como el Marqués de Ensenada y el murciano Floridablanca, Leopoldo fue el artífice de las importantes reformas que llevó a cabo el “rey alcalde” y que sacaron a Madrid de la oscuridad medieval, introduciéndolo en el siglo de las Luces.

Durante el reinado de Carlos III se realizaron importantes reformas en España bajo el amparo del “despotismo ilustrado”. Una de ellas pretendía reforzar la seguridad en las calles mediante la supresión de las capas largas y la prohibición de los sombreros de ala ancha. Su promotor, Esquilache, argumentaba que esas vestiduras permitían, con la complicidad de la noche, llevar armas impunemente y delinquir sin ser reconocido.

El pueblo se sublevó en 1766 contra ésta y otras medidas del valido del Rey y se alzó en armas exigiendo la dimisión de Leopoldo y la derogación de las medidas. Parece ser que detrás del alzamiento estaba la Iglesia, descontenta con las medidas anticlericales de los ministros ilustrados, y particularmente los jesuitas, que fueron expulsados de España tras la revuelta.

La vestimenta ha sido siempre un problema de orden público y de seguridad ciudadana. Mucho más allá de las modas o los gustos, la forma de vestir puede utilizarse para evitar ser reconocido o para eludir controles de identidad o de armas. Por ello aún hoy día el código penal tipifica la “agravante de disfraz”, que permite incrementar el castigo para quien cometa un delito utilizando ropas que dificulten su identificación.

Hace unos días, un grupo de jóvenes, amparados por capuchas, bufandas y bragas, propinaban una brutal paliza a una chica en la puerta de un bar de Murcia. En otras latitudes -pero muy cerca- las vestimentas tradicionales musulmanas han permitido acarrear armas o esquivar los controles.


En general la forma de vestir es una decisión personal, en la que nadie debe interferir. Forma parte del derecho a la personalidad de cada uno y evidentemente, depende del gusto personal, pero también es cierto que todos los derechos tienen sus límites y una vestimenta que impide totalmente la identificación pone en peligro la seguridad de todos.

jueves, 4 de agosto de 2016

El Sirio hace 110 años


EL SIRIO HACE 110 AÑOS




Los de mi generación crecimos en los últimos años de la dictadura franquista. En esa España que trataba de desperezarse y de ingresar, de una vez, en el mundo moderno, democrático y capitalista, de los países de su entorno. Nuestros abuelos vivieron la guerra, y nuestros padres nacieron en una dura postguerra de cartillas de racionamiento y discursos filonazis. Nuestro despertar al mundo está marcado por los primeros aires de libertad, por las primeras elecciones libres, por el golpe del estado de Tejero… y por los dibujos de TVE.


A los niños de ahora, acostumbrados a 50 canales de pago, a series online y vídeos de youtube, les cuesta mucho entender la emoción que suponía para nosotros esperar toda la semana a que llegara el fin de semana y ver, en la sobremesa, el capítulo semanal de Marco (de los Apeninos a los Andes, . Las desventuras de aquél niño, huérfano por necesidad, que recorre América con su mono “Amedio” marcó nuestra infancia incluso antes que aquella otra niña helvética trasladada a la fuerza al medio urbano de Francfort.


En aquél entonces nosotros, tiernos infantes, no entendíamos el trasfondo social de los dibujos. Nada sabíamos de la terrible historia social que relataba la serie, ni de la novela de Edmondo de Amicis (Cuore) de donde fue tomado el relato. No nos cuestionábamos por qué la madre de Marco debía abandonar Génova para ganar dinero en Argentina, ciudades y países que, en nuestra infancia, sonaban remotos y exóticos. Dicen que madurar es comprender el sentido trágico de la vida y conocer los entresijos dramáticos del pasado. Lo cierto es que detrás de la emotiva historia del niño y el mono está la terrible historia de más de tres millones de italianos que debieron abandonar su patria para sobrevivir en Argentina, Uruguay Brasil y EEUU, entre los siglos XIX y XX como consecuencia, principalmente, del proceso de unificación liderado por Garibaldi.


Realmente la historia que quiero contar hoy está enmarcada en este contexto. Al amparo de la necesidad de tantos italianos que buscaban una oportunidad en ultramar, nacieron diversas compañías comerciales dedicadas al transporte de viajeros a América. De todas ellas, la más importante fue la Compañía General de Navegación Italiana “La Veloce”, con sede en Génova (el célebre “puerto italiano, más allá de las montañas…). Aprovechando la tecnología de vapor, la Veloce de Génova obtenía pingües beneficios llevando, en quince días, a los emigrantes italianos al Nuevo Mundo. El billete no era barato. Los viajeros podían elegir entre primera, segunda o tercera clase, pero para quienes no podían permitirse ni siquiera el precio de la tercera clase aún quedaba una oportunidad. La compañía, no contenta con el beneficio obtenido por la venta de pasajes, hacía la vista gorda al embarque ilegal de polizones. Los oficiales y marineros, probablemente por sacarse un sobresuelo, atracaban en puertos no regulados y permitían el embarque de los pobres italianos y españoles que, en condiciones infrahumanas, buscaban escapar de la miseria y el hambre.


De este modo, cargado de pasajeros legales e ilegales, navegaba el Sirio tal día como hoy, un 4 de agosto de 1906 por costas españolas, en dirección sur. Tras doblar el cabo de la Nao (en Alicante), y dejar a babor la Isla Grossa, el vapor navegaba a toda máquina a lo largo de la barra de arena desierta que separa el Mar Menor del Mediterráneo, con rumbo al Cabo de Gata. Desde los tiempos de los fenicios las cartas náuticas aconsejan extremar la precaución al llegar al Cabo de Palos, bordeando, a suficiente distancia, las llamadas Islas Hormigas, ya que la zona está salpicada de lo que los lugareños llaman “bajos”, que no son otra cosa que “secos” o islas sumergidas contra las que colisionan los marinos poco avezados.
Realmente no sabemos cuál fue la razón del accidente, ya que el Sirio había realizado esta ruta más de cien veces y es de suponer que el capitán conocía perfectamente los riesgos. Lo cierto es que, yendo a toda velocidad y con el mar en calma, el Sirio colisionó, a las cinco de la tarde de un cuatro de agosto de 1906 con el llamado “bajo de fuera”, quedando destrozada la proa y elevándose de popa unos 35 metros.
La situación del barco –que permaneció parcialmente en el aire durante dos días- así como la cercanía a la costa y el buen tiempo habría permitido la fácil evacuación de casi todo el pasaje, pero el destino de los pobres pasajeros no era ese. Aunque el naufragio fue visto desde la costa y al auxilio de los pasajeros acudieron varios vapores y los pescadores de la zona, el pánico cundió entre el pasaje. El capitán no supo organizar la evacuación, los botes no fueron lanzados al agua y el único que pudo utilizarse, se hundió por sobrecarga. El exministro Juan de la Cierva presenció el naufragio desde su casa de Cabo de Palos y trató de organizar el rescate. En declaraciones al diario El Liberal narró los esfuerzos de los pescadores de la aldea por rescatar a los pasajeros. Declaró “Estos hombres rudos, ancianos, algunos octogenarios, tienen el corazón muy grande, hecho para el mar y sin que nadie los estimulara armaron sus frágiles barcos y a volar, apoyándose en los remos…”.


Como en el célebre naufragio del Titánic, la tragedia se cebó especialmente con los viajeros más pobres, los de la clase tercera y los ilegales, que apenas tuvieron opción a salvar sus vidas. Pero los relatos están repletos de historias como los religiosos que dedicaron el tiempo a consolar a las víctimas sin tratar de salvar sus vidas o las madres que perdieron sus vidas tratando de socorrer a sus hijos.





sábado, 16 de abril de 2016

La luz y el eco


Ayer se inauguró en Cartagena la exposición de "ArtNostrum", una interesante muestra colectiva que recoge obras de los mejores artistas de la región:   Marcos Amorós, Fernando Sáenz de Elorrieta, Pérez Casanova, Kraser, Javier Lorente, Piedad Martínez Torres, Belén Orta, Álvaro Peña, Cristóbal Pérez, Rosana Sitcha entre otros.

Se trata de la LUZ y el ECO , expuesta desde ayer en el MURAM, 15 artistas dan rienda suelta a su imaginación. Como documento gráfico dejó fotos con luz, y con el ECO de escribir en mayúsculas la inmensidad de esos artistas con los que disfrutamos  con el arte, y también nos reímos.
Esas son las mejores luces de la vida.








miércoles, 16 de marzo de 2016

LEYENDAS DE SEMANA SANTA

LEYENDAS DE SEMANA SANTA


El Ángel de Salzillo
Cuenta Torres Fontes que Francisco Salzillo afirmaba que el Paso de la Oración en el Huerto no lo había dibujado él, que había sido una inspiración divina. Sobre ello se construyó una leyenda. Cuentan que el escultor tenía una crisis de inspiración, que no encontraba la forma de plantear el conjunto escultórico y que una tarde, un mendigo le pidió posada. Salzillo, según tenía por costumbre, acogió al mendigo, lo instaló en un pajar junto a su casa, dándole pan y agua, y se fue a dormir. A la mañana siguiente Salzillo acudió a su estudio y encontró el boceto terminado del Paso; el Ángel, Jesús y los Apóstoles, tal como los conocemos. Asombrado acudió al pajar donde había dejado al mendigo, encontrándolo vacío. Atribuyendo el suceso a un milagro, construyó La Oración en el Huerto conforme al boceto. Ciertamente la figura del Ángel es considerada la más perfecta obra de Salzillo. Esta figura andrógina, asimétrica, mitad hombre mitad mujer, fue objeto de deseo para María Fulgencia, en “el obispo leproso” de Gabriel Miró, como expresión máxima del amor.
También se ha querido ver cierta simbología en los tres Apóstoles (Santiago, Pedro y Juan) que aparecen dormidos en el Paso, de manera que reflejan las tres edades del hombre.
La figura de Jesús refleja todo el dolor que se anticipa, el miedo ante el sufrimiento y la determinación de quien sabe que no puede eludir el Cáliz que se le presenta. Decía Antonio Díaz Bautista:
Yo te veo, Jesús, desmadejado
bajo las hojas grises del olivo
viendo acercarse ya el definitivo
sacrificio por Ti tan esperado.
Y en tu rostro de lirio acorralado
el resplandor ambiguo y fugitivo
de un turbio amanecer dubitativo
pone un reguero de sudor helado
Yo sé que Tu, Señor, tuviste miedo
de beber aquel cáliz de amargura
que el Angel señalaba con su dedo,
y el recordar tu miedo me procura
las fuerzas, cuando pienso que no puedo
seguir hasta el final de mi andadura.
Cada año, vísperas de la Procesión de Viernes Santo, es necesario preparar este paso de manera laboriosa. La palmera que contiene el Cáliz debe ser construida artesanalmente. Sobre un tubo de acero colocan ramas de palmera recién cortada y, para formar el tronco, ramas de palmito seco. Además, se insertan en la palmera racimos de dátiles frescos que proceden de los lugares más remotos. Estos dátiles, una vez culminada la Procesión, tienen un poder milagroso. La tradición cuenta que las mujeres que los consumen quedan embarazadas, y son muchas las que se dirigen a los estantes al término de la procesión para probar suerte.
LOS MODELOS DE SALZILLO
Los modelos en que se inspiró Salzillo para cada uno de sus pasos son fuente constante de leyendas. Sabemos que las figuras visten ropajes de la época del autor, en un claro anacronismo que nos recuerda que la Pasión, además de un hecho histórico, es un acontecimiento que se repite constantemente en nuestras vidas. Pero además surge la duda de quién sirvió de modelo concreto. Quién era tal sayón, quién la Verónica y en quién se inspiró para elaborar la Madre Dolorosa. De ésta última se dice que era la hija del escultor y que para provocar la cara de infinito dolor su padre le transmitió una falsa noticia.
De esta Virgen Dolorosa, símbolo de todas las madres que sufren en el mundo, escribió nuestro añorado Antonio:
Tu lo sabías, Madre Dolorosa,
que el terrible momento llegaría
y que un puñal de horror traspasaría
tu dulce corazón de tierna rosa.
Y caminas ahora temblorosa
herida por la luz del nuevo día
con los brazos en alto, que querrían
destrozar esa cruz ignominiosa.
Yo deseo pasar por tu cintura
mi brazo, Madre, y apoyar tu pena,
y tu rostro de límpida azucena
reclinar en mi hombro miserable
para que así tu lágrima inefable
caiga en mi pecho y lave la amargura.


OTRAS LEYENDAS
En el Paso de Jesús ante el Pretorio, de la Procesión de Miércoles Santo, aparece en primer plano un personaje conocido popularmente como el Berrugo. La leyenda cuenta que todos los Martes Santos, el Berrugo cobra vida y huye de la Iglesia del Carmen poniendo en peligro la viabilidad de la Procesión. Según contaban las abuelas a los chiquillos, la Guardia Civil encontraba al Berrugo en algún bancal cercano, robando habas y apresándolo, lo restituían al Paso. Por esta razón el personaje tiene en su mano un racimo de habas frescas.
La talla actual del Berrugo es de Sánchez Lozano, copia de una anterior que se perdió en la Guerra. La original se ha atribuido durante mucho tiempo Salzillo, aunque es más probable que correspondiera a Nicolás de Bussy. Según la leyenda, el escultor mantenía un pleito con un alguacil municipal llamado “El Chano” y en venganza lo retrató en el grupo escultórico.



domingo, 17 de enero de 2016

El emperador desnudo.

La polémica sobre el cartel pintado por Willy Ramos para anunciar la Semana Santa murciana es el viejo debate sobre el arte moderno. Es el conflicto entre el “arte oficial” y el gusto de la gente. El pintor colombiano, famoso por su estilo desenfadado y colorista, ha retratado en trazos negros un Cristo torturado y doliente con un resplandor dorado sobre fondo morado.
Que haya diversidad de opiniones es absolutamente normal; hay gente que admira y valora la fuerza, la originalidad, la soltura o la gracia del trazo del artista y otros que consideran la obra fea o carente de gracia.
Por otra parte estamos quienes, más allá de la valoración estética de la obra, opinamos sobre su pertinencia como emblema de la Semana Santa Murciana. Nuestra Pascua es una fiesta peculiar.  Nuestras Procesiones no están destinadas a conmemorar tanto el sufrimiento, el dolor y la tristeza de la Pasión de Cristo como la alegría del cristiano por la Resurrección. Por eso nuestra Pascua es tan alegre, tan festiva, que algunos la tachan de pagana, porque de algún modo la Semana Santa murciana entronca con esa primitiva Pascua precristiana en la que los pueblos mediterráneos celebraban la Primavera, el renacer de la vida. Así entendemos algunos la explosión de luz, color y movimiento de imaginería barroca en que consiste nuestra Semana Santa. Y por todo ello, hay algunos que consideramos el cartel poco apropiado, porque su diseño y factura no transmiten al foráneo lo que significa visitar Murcia en esa mágica Semana. Con mayor motivo criticamos la elección del cartel cuando el motivo anunciado era “El Resucitado”, cuyo Titular, de José Planes, apenas vemos reflejado en el diseño, menos aún su simbología. Si queremos conservar nuestras tradiciones, mantener la esencia de una fiesta centenaria, y difundirla fuera de nuestras fronteras, más nos valdría elegir un cartel que anuncie al visitante la maravillosa experiencia cultural, social, artística y religiosa que le espera en Murcia.

Que haya diversidad de gustos y opiniones resulta comprensible. Lo que sorprende es la actitud de “superioridad” que parecen adoptar algunos defensores de la obra. Se trata de presentar el cartel caracterizado por ciertos valores ocultos para el común de los mortales y sólo visibles para aquellos “iniciados” que poseen ciertos conocimientos mistéricos. Siempre me ha sorprendido esta actitud de algunos “entendidos” en Arte, capaces de ver sublimes cualidades en algo que cualquiera considera simplemente feo o carente de gracia. Esta clase de “arte moderno” y la actitud de algunos de sus defensores me recuerdan el viejo cuento del emperador desnudo, cuya desnudez nadie se atrevía a denunciar por miedo a ser tachado de impuro.